1. El Organismo local
Lo resuelve con sus propios recursos.
El Camino
Sería una aberración intentarlo como se hizo el siglo pasado, por la vía armada. Hoy las herramientas son otras: la técnica evolucionó a niveles de producción y administración social que entonces eran inimaginables.
Un sistema económico con sentido comunitario, planificado y autoadministrado es perfectamente factible hoy, precisamente porque hoy existe una capacidad de registro y seguimiento que antes no existía.
Lo que antes faltaba
El bitcoin es capaz de dividir cada unidad en cien millones de partes (llamadas satoshis) y llevar la traza de cada compra o venta de cada una de esas partes en un registro público. Eso, por sí mismo, no es planificación: es trazabilidad. Y la trazabilidad es precisamente la condición que antes faltaba.
Sin registro detallado no puede haber planificación seria. Con él, sí.
La célula
Toda organización social que participa del Altepetl es un Calpulli: la célula básica. Va desde el grupo de vecinos de una comunidad rural apartada hasta un club de desarrolladores de software sin fines de lucro. No se mueven a la misma velocidad ni en el mismo sentido; están relacionados e interdependientes mediante la red de trabajo comunitario del Altepetl.
Un Calpulli es organización social + producción + consumo + educación, trabajando en ciclos iterativos cortos, medibles y alcanzables —como las metodologías ágiles— donde la retrospectiva corrige el rumbo:
Cada Calpulli avanza a su propio ritmo, con su propia identidad. Nunca más economías globales impuestas.
Ningún discurso cambia la vida de una comunidad. El primer paso de cada Calpulli, abrupto e innegociable, es cambiar sus condiciones materiales: recursos financieros, infraestructura, herramientas. Ese cambio es la piedra angular que mueve todo lo demás.
Ejecución
Cuando una comunidad registra un proyecto, se ejecuta por tres líneas simultáneas:
Lo resuelve con sus propios recursos.
Documenta todo el proceso y adapta soluciones ya construidas por otras comunidades.
Investiga qué programas institucionales pueden proveer lo que el proyecto necesita.
Ejemplo: si el proyecto es una biblioteca en la primaria de la comunidad, el organismo local puede construirla con recursos propios, el Altepetl puede gestionar libros y administración, y la línea del Estado puede gestionar la creación de una biblioteca comunitaria con la institución correspondiente.
El resultado: la solución queda documentada en un catálogo. Cuando otra comunidad tenga la misma necesidad, el proyecto ya estará armado. El trabajo de una comunidad se convierte en herencia de todas.
Gobernanza
Altepetl debe reducir al máximo la concentración de poder. La estructura asciende desde la célula:
Tlahtocan: consejo de miembros destacados en conocimiento y experiencia.
Nadie "elige proyectos" desde arriba: hay una lista de prioridades que se ordena con una jerarquía estricta de criterios:
Ningún criterio inferior puede desplazar a uno superior. Y hay decisiones donde las matemáticas callan y el Tlahtocan habla: cuando el corazón debe ser escuchado, cuando el proyecto toca a muchas vidas, cuando la diferencia numérica es un decimal o cuando dos partes legítimas disputan. En esos casos no se vota fríamente: se debate para conquistar el corazón de la oposición.
En las elecciones, antes del voto está la reputación: la plataforma registra el trabajo real de cada persona y solo las mejores trayectorias quedan habilitadas como candidatas.
El cielo se abre
El marco de gobernanza —niveles de gobierno, procedimientos, enmiendas, disputas— está documentado y abierto a tu revisión.